jueves, diciembre 13, 2012

Wilco en el Gran Teatre del Liceu (15/10/12)



Se mire por donde se mire, sumar una tercera visita en once meses, al punto que cabe la duda entre hablar de tres giras o de una sola, ha de tener sus consecuencias. Para bien, la aparentemente sencilla perfección con que la banda ejecuta los primeros siete temas, desde Misunderstood hasta Born Alone. Para mal, el cansancio que se hace patente durante la primera tanda de bises, con un deslucido Jesus, Etc. como punto más bajo. Y, para regular, un fin de fiesta tirando a extraño, motivo de orgullo para los amantes de la estadística hinchada (veintisiete canciones en 140 minutos) pero falto de esa chispa de magia propia del concierto excepcional que Wilco ya ha ofrecido, con el roadie descamisado y serpenteante como símbolo, durante Hoodoo Voodoo, de que el círculo no ha acabado de cuadrar. Quizá, cierto es, nos hayamos vuelto demasiado exigentes. Quizá nos cueste aceptar a Tweedy y compañía medio punto por debajo de la excelencia. Quizá debamos admitir que correríamos tras ellos si volvieran a tocar mañana, por no decir esta misma noche, de aquí a quince minutos. Son tan y tan grandes que hay quien les discute la presencia y ascendente de Nels Cline, fíjense.

(Esta reseña ha aparecido en el número de diciembre de Go Mag.)

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