lunes, agosto 01, 2016

Levantarse. Caer. Levantarse otra vez.

En lo que a la Segunda Guerra Mundial respecta, Varsovia es sinónimo de dos grandes obscenidades. La una fue el gueto. La otra, la estrategia del ejército soviético al plantarse a orillas del Vístula y esperar pacientemente, a lo largo de 63 días, a que el levantamiento de la Armia Krajowa fuera aplastado por los nazis, a lo que siguió la destrucción del 85% de la ciudad.

En lo que a la Segunda Guerra Mundial respecta, Varsovia es sinónimo de dos rebeliones tan fallidas como memorables. La una fue la del gueto (abril y mayo de 1943). La otra representó la mayor operación de resistencia contra la esvástica que Europa fuera a testimoniar.

Hoy se cumplen 72 años del primero de esos 63 días destinados al fracaso, también imprescindibles. Como cada 1 de agosto, durante un minuto la vida en Varsovia se detendrá. En memoria de la obscenidad. En memoria de quienes lucharon por la libertad y fueron abandonados a su suerte.


sábado, julio 23, 2016

Diez destellos a 232 grados Celsius (por orden estrictamente cronológico):

1) La triple recepción a cargo de una fabada, la reportera dicharachera Laura Fernández y, como si hubiera estado preparado (y no lo descarto, vista su profesionalidad), los organizadores.

2) Joe Abercrombie, esa bestia escénica a una sucesión de trilogías pegada.

3) La prodigiosa capacidad para la traducción, interpretación y presentación de Diego García Cruz. El bromance que mantiene con Abercrombie ayudó, pero a lo largo de mis dos días en Evil-és le vi hacer cosas que no creeríais, incluida la presentación más certeramente compacta de El murmullo de la que se tenga conocimiento. A sus pies.

4) El cachopo número 1, sugerencia de la siempre acertada Vir de la Fuente, junto a mi señor editor, don Jorge Salvador Galindo (que lo mismo sirve para un roto que para una Thermomix) y maese Sergi Escolano, informático del Vaticano en misión secreta.

5) Stranger Things. Hablé tanto de ella (¿verdad, Xandru Fernández?) que es como si la hubiera vuelto a ver enterita.

6) ¿Conocí a tres personas muy parecidas a Sofia Rhei o Sofia Rhei es la mujer de las mil caras? La reina del Cosplay, oigan.

7) La comunión con el público más o menos juvenil fue un maravilloso descubrimiento. Chicos y (sobre todo) chicas, universitarios llegados de todas partes de España, colegiales llegados de ves a saber dónde, curiosos y preparados y entusiastas, algunos disfrazados y otros no, dispuestos a gastarse sus ahorros en libros de autores a los que conocían con anterioridad, pero no siempre, no necesariamente. Si este fuera el futuro de las letras en general, notable futuro sería, proclamo.

8) Quiero ser el sombrero de Cristina Macía. Quiero ser el "beauty sleep" de Ricard Ruiz. Quiero ser las chapitas en la solapa de la chaqueta de Piotr Iwanicki.

9) La firma de libros, de nuevo junto a Sergi Escolano, bajo la llovizna, en la linde del Bosque Mitago, rodeados ambos por "warhammers" y "stormtroopers" y alumnos de Hogwarts. Gracias a todos aquellos que solicitaron nuestro autógrafo.

10) El cachopo número 2, este casi una excusa para poder ver al gran Miguel Barrero, amigo que me hace sentir como un reloj estropeado: lo veo solo dos veces al año pero esas dos veces acierto.

Y una PD, que el decálogo se me queda corto: no es sólo el agradecimiento, no es sólo el síndrome de Estocolmo... pensaré muy seriamente tu sugerencia, Jorge Iván Argiz. Y eso, que sí, que gracias, Evil-és. God bless you all!
 
 

lunes, julio 18, 2016

"Everybody Wants Some!!" de Richard Linklater


¿Proyecto alimenticio o fijación personal? Sea como fuere, Linklater nos cuenta una historia mil veces vista y sólo ciertos apuntes en el diseño de los personajes, una mínima resonancia emocional, hacen que no los deseemos víctimas de un cardumen de pirañas modificadas genéticamente cuando van a bañarse al lago. Entre guiños ombliguistas y gags ya gastados allá por Porky's II, un pequeño hallazgo de guión: limitar la acción a las 72 horas previas al primer día de universidad (tal y como Dazed and Confused acontecía durante el último día de instituto). Todos sabemos lo que sucede cuando se acaba el verano y ese regusto amargo, acentuado por la sonrisa del plano final, es lo único que emparenta este título con los mejores trabajos del amigo. Por lo demás, el ejercicio de nostalgia (y estulticia) tiene sus instantes simpáticos, asentados principalmente en el diseño de producción (la discoteca, la fiesta de los estudiantes de teatro), pero el resumen invita a declarar estas dos horas tan perdidas como nuestra (sniff) juventud.


Así muere el periodismo

Si la noticia que circula acerca de unas supuestas torturas y violaciones en la sala Bataclan fuera cierta (lo siento: enlazarla sería caer en la trampa), cabría preguntarse hasta qué punto lo poco que suma en términos informativos justifica que se reabran las heridas y, sobre todo, que se les haga el juego a los criminales en su propagandística y tantas veces pornográfica propagación del terror.

Pero la noticia que circula acerca de unas supuestas torturas y violaciones en la sala Bataclan tiene toda la pinta de ser falsa. Ante todo, ningún superviviente mencionó tales hechos. Y, algo más allá, el escaso número de verdugos, el amplio número de víctimas y la falta de tiempo (junto a la distracción de las llamadas a la policía y la posibilidad de que esta entrase en cualquier momento) invitan a descartarla por mero sentido común.

Uno de los medios españoles que se ha hecho eco de ella es El Español, cuyo director, Pedro J. Ramírez, ya demostró desde El Mundo y a vueltas con el 11-M que no iba a permitir que la verdad le estropeara una buena teoría de la conspiración, que la tinta de rotativa a menudo tiene menos que ver con la realidad que con la necesidad política.

Hay que llegar hasta el final de la citada nota de El Español, por cierto, para leer las siguientes declaraciones de dos altos mandos policiales, declaraciones que desmienten el titular, la entradilla y buena parte de los párrafos que les anteceden:

"Michel Cadot: No tengo conocimiento alguno de estos hechos, ni por el Instituto Médico Legal, ni por los funcionarios en cuestión. Será, evidentemente, la investigación judicial quien aprecie la veracidad. En cambio, comprendí que no había sido encontrado en el lugar del ataque ningún cuchillo, ni ningún otro arma afilada. Será fácil comprobarlo en el cuadro de la investigación. En lo que a mí me concierne, una vez más, no he recibido ningún mensaje de este tipo proveniente del Instituto Médico Legal o de la dirección de tutela de la BAC.
Christian Sainte: Yo no puedo aportar mucho en ese punto, visto el estado de la investigación, pero nada, en el estado actual de mis conocimientos, me permite pensar que lo que acaba usted de leer es justo. Preciso, para que las cosas estén claras, que algunos de los cuerpos del Bataclan estaban extremadamente mutilados por las explosiones y por las armas, hasta tal punto que fue a veces difícil reconstruir las partes desmembradas. Dicho de otro modo, las heridas que este padre describe podrían también haber sido causadas por las armas automáticas, o por las explosiones y las proyecciones de clavos y tornillos que salieron de ellas".

Si la composición de todo plano fílmico conlleva una elección moral, todas y cada una de las elecciones referentes a esta noticia parecen brotar de la inmoralidad y del desprecio más absoluto por este oficio. Así muere, así sigue muriendo el periodismo.

martes, marzo 22, 2016

Bruselas, 22/03/16



1) Tengo miedo, y cómo no tenerlo.


2) Tengo miedo, concretamente, a que esta consternación belga que siento hoy, a que la consternación turca y marfileña que sentí la semana pasada y la anterior, a que la consternación que en noviembre era francesa… a que esta consternación, que no es en absoluto menor, se multiplique por mil si un día llego a conocer personalmente a uno de sus números, llego a haberlo querido.


3) Tengo miedo y es normal tener miedo: la arbitrariedad ajena, exacerbada por el delirio teológico, mata en masa a personas sobre las que no cuesta lo más mínimo proyectarse. ¿Qué diferencia hay entre el tren de Maelbeek y los de Atocha?


4) Pero el problema no radica en el miedo en sí, el problema radica en las consecuencias de ese miedo, en las conductas a las que suele abocar. 


5) Porque el miedo, entre tantas otras cosas, anula la capacidad de análisis. De razonamiento. Limita nuestra visión. Se desdibujan los perfiles, el todo se va volviendo nada, la nada se adueña de todo.


6) ¿Cómo culpar a quien cae presa de las reacciones más emocionales? Somos hermanos en el miedo. Y, sin embargo, ¿cómo no oponerme a él, a ellos, siendo los hechos los que son?


7) Y los hechos son y dicen que, tras el pacto entre la Unión Europea y Turquía acerca de la crisis de los refugiados, el Daesh ha atentado dos veces en Turquía y una en el corazón mismo de la Unión Europea.


8) Los hechos apuntan, pues, a que el Daesh es consciente del modo en que este tema puede ser explotado para hacer daño a Europa.


9) Y Europa cae en la trampa del Daesh, se deja convencer por el artificio del Daesh, se apresta a renunciar a sus valores más básicos para solaz del Daesh.


10) Porque ha habido terroristas escondidos entre la marea de refugiados, sí. Pero los hechos dicen que los ha habido también, que los está habiendo de hecho en mayor cantidad, dueños de pasaportes europeos, residentes plenamente establecidos, inmigrantes de segunda generación, conversos, iluminados.


11) La vida como valor fundamental: eso es lo que nos diferencia respecto a quienes, por mucho que escueza, son nuestros conciudadanos, nuestros vecinos. 


12) Y una vida sin seguridad es menos digna, qué duda cabe. Pero una vida sin dignidad es menos vida.


13) Existe, pues, un mal menor: la ausencia de seguridad, desligada de cualquier decisión que se tome acerca de los refugiados porque, con o sin ellos, la amenaza terrorista persistirá. Y existe un mal mayor: la pérdida de la dignidad, de la humanidad, de todos los valores que han dado sentido a los nacidos y llegados a Europa después de la Segunda Guerra Mundial. 


14) En este mundo globalizado, ostentando el Daesh el poder político y las posibilidades económicas y la influencia ideológica que ostenta, no hay océano o canal, no hay muro, no hay subcontrata turca que garantice el fin de este tipo de atentados.


15) En este mundo nuestro, no obstante, siempre quedará margen para luchar contra la sinrazón, para reivindicar la solidaridad, para clamar que tenemos miedo a convertirnos en números de la barbarie, pero que, si eso alguna vez llega a suceder, la nuestra al menos habrá sido una existencia digna, merecedora de ser vivida.

lunes, febrero 29, 2016

Oscars 2016


1) Obviamente, la voluntad de entregar las distintas categorías según el lugar cronológico que ocupan en la realización de un film se fue al garete a las primeras de cambio, con el premio a la mejor actriz secundaria. Porque claro, eso es lo segundo que uno busca: "Guión - tengui, vamos ahora a por la actriz de reparto". Fue la primera de muchas, muchas tonterías.

2) De hecho, para ser fiel a esa declaración de principios, el tercer Oscar de la noche (tras los dos libretos, original y adaptado) debería haber sido el de mejor película.

3) Y, siguiendo con la sandez del orden, cualquier día de estos el premio al mejor realizador lo entregan junto a los de documentales. La recta final evidenció una vez más que en Hollywood lo que prima son los actores y los productores; esto es, los artistas "de verdad" y los que ponen la pasta. Y el resto a dar gracias por la invitación.

4) Hablando de lo cual, jamás entenderé la no coincidencia entre los premios de mejor montaje y mejor realizador.

5) Los Oscars son, en efecto, un club privado. De lujo, para más señas. Representan a una porción tirando a pequeña de la sociedad norteamericana. Pretender que haya diversidad racial entre sus nominados equivale a tragarse la cháchara humanitaria con que tantas veces han intentado camuflar su sentimiento de culpa los premiados. No te lo perdonaré jamás, Marlon Brando, jamás.

6) Chris Rock ejemplificó gloriosamente ese abismo con el vídeo de su visita a un cine de Compton, donde más de un espectador afroamericano no identificó ni a tiros la última película de Steven Spielberg. Y de Trumbo ya ni hablemos.

7) ¿Pero cómo no va a haber abismo, si hasta en el mejor documental la tragedia íntima y personal de Amy Winehouse le puede a las tragedias colectivas e internacionales de los pueblos mexicano y ucraniano? Merecida o no, fue una elección contextualmente sangrante.

8) Y, si en la de mejor canción no hubo cheque de por medio, la verdad es que no se entiende. Tampoco era como para que Cincuenta sombras de Grey luciera estatuilla, pero por ahí pasaba Lady Gaga, que hubiera sido un razonable término medio, ¿no?

9) La supuesta discriminación racial fue el tema recurrente de la noche. Y, aunque Chris Rock estuvo bastante bien en su papel de tocapelotas (¿me lo pareció a mí o intentó que los compradores de galletas de las girl scouts fueran exclusivamente blancos?), nadie lo trató mejor que Sacha Baron Cohen en la piel de Ali G.

10) Y es que no todos los blancos lo tienen regalado. Leo DiCaprio, sin ir más lejos, ha tenido que ser sodomizado por un oso para que al fin le dieran la estatuilla.

11) Tras tres Oscars consecutivos, ¿a Lubezki no le añaden un extra, no sé, una bandolera para que los lleve colgados o algo así?

12) Morricone...

13) Y Brie Larson... (no he visto Room, pero cualquier premio para un nombre de queso me parece plenamente justificado.)

14) Que Woody y Buzz cantaran el premio para Inside Out, ¿no debería ser impugnado?

15) Aunque Spotlight era mi debilidad, después de darle a Mad Max seis, seis Oscars, negarle los de mejor director y película fue prácticamente una afrenta. Si no hay una trilogía multimillonaria y con base literaria de fondo, el fantástico sigue sin ser tomado en serio.

sábado, febrero 27, 2016

'Okkupert / Occupied' (2015)


En contra:

* Que precedentes dentro del género de la "invasión rusa contemporánea" como Amanecer rojo puedan tirar atrás al espectador en potencia.
* Que el secuestro del primer capítulo esté, en efecto, un poco pillado por los pelos, pero se hace perdonar con el desarrollo de la serie.

A favor:

* Su habilidad para no caer en el maniqueísmo.
* Su habilidad para rozarlo en el retrato de los máximos mandatarios de la Unión Europea: burócratas aterradores, proclamo.
* Que sepa dotar de humanidad a unos personajes principales elegidos a raíz de los cargos que representan y no de sus cualidades más íntimas: el primer ministro, el miembro de los servicios de seguridad, la jueza, la embajadora con vocación de virreina, el periodista incisivo...
* Que, pese a moverse principalmente entre la elite de esos cuatro poderes, jamás transmita la sensación de dejar fuera del objetivo a las otras tres cuartas partes de la sociedad noruega.
* La opción narrativa de permitir que transcurra un mes entre la acción de un capítulo y el siguiente, lo que presta credibilidad al desarrollo del eje político y genera muy elegantes elipsis en las tramas personales.
* Que, hasta bien pasado el ecuador de la serie, la amenaza rusa sea palpable pero no evidente, por más que sus manos se vayan cerrando cada vez con mayor fuerza en torno al cuello noruego.
* Su falta de complejos, digna de The Wire, a la hora de eliminar a alguno de los personajes más carismáticos.
* Su sana ambigüedad moral, donde las mejores intenciones a veces conducen al desastre, pero marcando una clara línea roja respecto al uso de la violencia, que vendría a ser monopolio de los fascistas. 

jueves, enero 21, 2016

'Bone Tomahawk' de S. Craig Zahler

En contra:

* El ritmo moroso de su primera parte y, en consecuencia, su duración: dos horas largas.
* Que a Zahler se le vean las orejas de debutante tras la cámara en cierto encorsetamiento, cierto tono excesivamente teatral por momentos.

A favor:

* Su plano inicial, toda una declaración de intenciones.
* La sutileza de sus homenajes, comenzando por la presencia de Sid Haig y acabando con un Kurt Russell gloriosamente carpenteriano.
* Su gracia para el contraste, tanto entre silencios (los más) y banda sonora (la menos) como a la hora de interrumpir la "normalidad" con muy puntuales pero también muy brutales estallidos de violencia.
* Sus brutales estallidos de violencia, aterradores e inolvidables.
* La definición de los personajes...
* ...y, siguiendo ese hilo, un Richard Jenkins que no hubiera desentonado como secundario en un western de John Ford y la relación entre éste y Kurt Russell, digna de algún western de Sam Peckinpah.
* Que triunfe en un apareamiento tan dificultoso como el de Centauros del desierto con La matanza de Texas.
* La promesa implícita en su plano final.